Por motivos laborales pasé un año en Granada, 1998. Vivía solo, en la calle Gracia, frente a la Taberna La Goma, en una entrañable casa autentica andaluza, con su patio porticado y su galeria. Siempre que vives solo en algún lugar lo conoces más a fondo, te impregnas de su belleza, de sus gentes y de su sabiduría. Solo puedo decir que Granada me pareció una ciudad mágica, mágnetica y llena de embrujo.
Yo voy dos veces al año: en verano y en invierno, y a mi me parece una ciudad mágica, Todo es precioso y la gente encantadora. Donde quiera que mires hay belleza, y la sierra de fondo.
Por motivos laborales pasé un año en Granada, 1998. Vivía solo, en la calle Gracia, frente a la Taberna La Goma, en una entrañable casa autentica andaluza, con su patio porticado y su galeria. Siempre que vives solo en algún lugar lo conoces más a fondo, te impregnas de su belleza, de sus gentes y de su sabiduría. Solo puedo decir que Granada me pareció una ciudad mágica, mágnetica y llena de embrujo.
ResponderEliminarJosé María De Benito
Yo voy dos veces al año: en verano y en invierno, y a mi me parece una ciudad mágica, Todo es precioso y la gente encantadora. Donde quiera que mires hay belleza, y la sierra de fondo.
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