martes, 25 de diciembre de 2012

Loja (1835)


Grabado David Roberts 1835

Loja adquirió su verdadera dimensión urbana con la venida del Islam. Durante los siguientes ocho siglos de su existencia se denominaría Medina Lauxa, dando a conocer las primeras referencias escritas de su pasado hacia el siglo XI, en que ya se muestra como un destacado reducto de marcado valor estratégico en el papel de custodia de la Vega de Granada. Como ciudad fronteriza, se vio envuelta en numerosos avatares militares, incluida su toma y destrucción por parte de Fernando III el Santo en 1225. Antesala de la capital del Reino nazarí de Granada, el mismísimo Boabdil entregó la ciudad al Rey Fernando de Aragón en 1486, tras un penoso asedio de varios días. Para esas fechas la urbe ya poseía sus rasgos constructivos, e incluso había visto nacer a personajes tan ilustres en la Corte Granadina como el poeta Ibn al-Jatib.
Existe una leyenda que afirma que la Reina Isabel de Castilla pronunció la célebre frase «Loja, flor entre espinas», haciendo referencia al triunfo del renacimiento castellano sobre el entorno islámico «hereje».
 Don Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, fue alcaide de Loja. Otra de las figuras que protagonizaron parte del devenir histórico de la ciudad en los tiempos modernos y contemporáneos es el General Narváez, Ier Duque de Valencia y conocido como el Espadón de Loja, que desempeñó el cargo de Primer Ministro durante el reinado de Isabel II.

lunes, 17 de diciembre de 2012

La Rendición de Granada (Francisco Pradilla)


La Rendición de Granada (Palacio del Senado, Madrid, 1882)

Pradilla representa el momento en que el rey granadino Boabdil el Chico hace entrega de las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos, el 2 de enero de 1492. El pintor quiso impactar a la opinión pública de la época por lo que no dudó en pintar un cuadro poblado por un buen puñado de personajes. En la zona derecha se sitúan los Reyes Católicos presidiendo un amplio cortejo en el que se identifican al conde de Tendilla, el Gran Capitán, la infanta Isabel y el príncipe Juan. La zona del fondo está ocupada por el ejército español mientras que en la izquierda se sitúan el rey Boabdil acompañado de un grupo de fieles cortesanos. Las almenas de la ciudadela de la Alhambra y las blancas casas del Albaicín sirven de fondo a la escena. La composición se estructura a través de una diagonal de derecha a izquierda, quedando el espacio central libre para poder contemplar al ejército. La perspectiva está conseguida gracias a las ruedas de los carruajes. Para resaltar la figura de doña Isabel, el pintor ha colocado detrás un ciprés, demostrando su virtuosismo a la hora de reproducir todos y cada uno de los detalles de las indumentarias y accesorios, especialmente el manto de la reina, la corona o el cetro. El realismo define esta escena, tanto en el color como en el dibujo o la estructura compositiva, empleando una factura suelta de gran belleza. Alfonso XII otorgó a Pradilla la gran cruz de la Orden de Isabel la Católica y el Senado pagó al pintor 50.000 pesetas.
Francisco Pradilla y Ortiz nació en Villanueva de Gállego (Zaragoza), el 24 de julio de 1848, murió en  Madrid, el 1 de noviembre de 1921).

viernes, 14 de diciembre de 2012

Puerta de las Granadas (1920)


En 1536 se elevó a modo de solemne entrada a la Alhambra la Puerta de las Granadas, proyecto de Pedro Machuca, el mismo arquitecto al que se atribuye el Palacio de Carlos V y como éste, labrada en piedra con aparejo almohadillado. En el tímpano presenta el escudo Imperial, con las figuras alegóricas de la Paz y la Abundancia, coronado por las tres grandes granadas que le dan nombre.


 Esta puerta renacentista sustituyó a otra islámica, cuyos restos pueden verse a su costado derecho. Tras la Puerta se extiende el Bosque de la Alhambra, recorrido por tres paseos, peatonales los laterales; el derecho conduce hacia Torres Bermejas, el Auditorio Manuel de Falla y el Carmen de los Mártires, mientras que el izquierdo, antiguamente llamado "Cuesta empedrada", partiendo junto a la Cruz devocional en mármol, de 1641, conduce al flanco sur de la muralla de la Alhambra donde se encuentran sus diferentes accesos.

lunes, 26 de noviembre de 2012

La leyenda de la Dama Blanca, Casa de Castril


Casa de Castril, en la actualidad  Museo Arqueológico de Granada


En la fachada del edificio se puede observar un balcón ciego construido de forma que hace esquina, sobre este balcón se puede leer la inscripción : “Esperando la del cielo”, frase alrededor de la que gira la historia de la Dama Blanca de la casa de Castril.
 El nuevo señor de Castril, Hernando de Zafra, heredero del antiguo secretario de los Reyes Católicos, era viudo y con él vivía su única hija Elvira de apenas dieciocho años de edad y gran belleza. Para preservar la honra de su hija, Elvira permanecía encerrada en palacio día y noche, aunque eso no la impidió enamorarse de Don Alfonso Quintanillo, joven apuesto perteneciente a otra familia de gran linaje de la ciudad pero enemistada con los Zafra. Los amantes contaban con la complicidad y ayuda del capellán de la Casa de Castril, el padre Antonio, además de la de un paje más joven que ellos que hacía de intermediario de sus mensajes de amor.



 Según la leyenda, una noche Elvira estando acompañada del inocente paje leyendo una carta de su amado en la que éste le proponía matrimonio, entre suspiro y suspiro Elvira acariciaba inocentemente los rizos del cabello del joven paje. Tan ensimismada se hallaba que no escuchó a su padre entrando en la habitación y éste al ver a su hija en tan íntima postura, creyó a su hija deshonrada por un insignificante criado, cegado por la ira mandó a uno de sus criados que lo colgara allí mismo, en el balcón que hace esquina en la fachada. El joven paje alegando inocencia clamaba justicia y clemencia al señor de Castril, el cual mientras miraba cómo sus criados colgaban al inocente paje le decía: “Pide cuanta justicia quieras. Ahí ahorcado puede estar esperando la del cielo cuanto tiempo te plazca”. Dicho esto, el señor de Castril ordenó tapiar el balcón.
 A partir de entonces la joven sufrió un encierro aún más severo, tanto que al final terminó acabando con su vida.




 Si hay una sala considerada especialmente misteriosa en el Museo Arqueológico es la zona del piso superior en la que según la leyenda estaban las habitaciones de Elvira y el balcón que fue cegado. De esta sala se dice que vaga por ella una extraña mujer que porta una vela, la Dama Blanca. Se asegura también que cuando se recorre en solitario la sala, puede notarse el aliento del “Togado de Periate”, una escultura que preside dicha sala y que en determinados momentos parece vigilar con su mirada de bronce a quien pasea a su lado.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Puerta del Vino (1900)


La Puerta del Vino es una de las construcciones más antiguas de la Alhambra, quizás de la época de Mohamed II. Hoy la encontramos aislada dentro de la Plaza de los Aljibes aunque posiblemente formaba parte de un conjunto de construcciones que cerraba la citada plaza.


Desde 1556, los vecinos de la Alhambra depositaban en esta puerta el vino que consumían y que estaba exento de impuestos, lo que explica de donde proviene el nombre de la puerta, aunque existe otra teoría que dice que su nombre proviene de una simple equivocación, una confusión entre las palabras «Bib al-hamra'» (Puerta Roja o Puerta de la Alhambra), que se supone el nombre original de la puerta, y «Bib al-jamra» (Puerta del Vino), lo cual también probaría que ésta era la puerta que permitía el acceso a la Alhambra alta.

Interior de la puerta

martes, 20 de noviembre de 2012

Plaza de las Palomas de Guadix (1930)


Frente a la fachada principal de la Catedral de Guadix, se extiende la Plaza de las Palomas o de la Constitución, levantada entre los siglos XVI y XVII y está declarada Conjunto Histórico.


Conforma un rectángulo totalmente porticado y está rodeada de columnitas sencillas, sin estriar, cuyo capitel busca el jónico, sobre el que cabalgan arcos escarzanos también muy sencillos. Muestra la herencia de los repobladores cristianos llegados tras la reconquista. En ella se encuentra el Balcón de los Corregidores y la fachada sur del Ayuntamiento. Ofrece a los vecinos y visitantes una agradable sombra en las jornadas más calurosas.

lunes, 12 de noviembre de 2012

La aventura del albañil (Cuentos de la Alhambra de Washington Irving )


Había en otro tiempo un pobre albañil en Granada, que guardaba los días de los santos y los festivos -incluyendo a San Lunes-, y el cual, a pesar de toda su devoción, iba cada vez más pobre y a duras penas ganaba el pan para su numerosa familia. Una noche despertó de su primer sueño por un aldabonazo que dieron en su puerta. Abrió, y se encontró con un clérigo alto, delgado y de rostro cadavérico.
 -¡Oye, buen amigo! -le dijo el desconocido-. He observado que eres un buen cristiano y que se puede confiar en ti. ¿Quieres hacerme un chapuz esta misma noche?
 -Con toda mi alma, reverendo padre, con tal de que se me pague razonablemente.
 -Serás bien pagado; pero tienes que dejar que se te venden los ojos.
 El albañil no se opuso; por lo cual, después de taparle los ojos, lo llevó el cura por unas estrechas callejuelas y tortuosos callejones, hasta que se detuvieron en el portal de una casa. El cura, haciendo uso de una llave, descorrió la áspera cerradura de una enorme puerta. Luego que entraron, echó los cerrojos y condujo al albañil por un silencioso corredor, y después por un espacioso salón en el interior del edificio. Allí le quitó la venda de los ojos y lo pasó a un patio débilmente alumbrado por una solitaria lámpara. En el centro del mismo había una taza sin agua de una antigua fuente morisca, bajo la cual le ordenó el cura que formase una pequeña bóveda, poniendo a su disposición, para este objeto, ladrillos y mezcla. Trabajó el albañil toda la noche, pero no pudo concluir la obra. Un poco antes de romper el día el cura le puso una moneda de oro en la mano y, vendándole de nuevo los ojos, le condujo otra vez a su casa.
 -¿Estás conforme -le dijo- en volver a concluir tu trabajo?
 -Con mucho gusto, padre mío, con tal de que se me pague bien.
 -Bueno; pues, entonces, mañana a medianoche vendré a buscarte.
 Lo hizo así, y se concluyó la obra.


-Ahora -dijo el cura- me vas a ayudar a traer los cuerpos que se han de enterrar en esta bóveda.
 Al oír estas palabras se le erizó el cabello al pobre albañil; siguió al cura con paso vacilante hasta una apartada habitación de la casa, esperando ver algún horroroso espectáculo de muerte; pero cobró alientos al ver tres o cuatro orzas grandes arrimadas a un rincón. Estaban llenas -al parecer- de dinero, y con gran trabajo consiguieron entre él y el clérigo sacarlas y ponerlas en su tumba. Entonces se cerró la bóveda, se arregló el pavimento y cuidose que no quedara la menor huella de haberse trabajado allí. El albañil fue vendado de nuevo y sacado fuera por un lugar distinto de aquel por donde había sido introducido anteriormente. Después de haber caminado mucho tiempo por un confuso laberinto de callejas y revueltas, se detuvieron. El cura le entregó dos monedas de oro, diciéndole:
 -Espera aquí hasta que oigas las campanas de la Catedral tocar a maitines; si tratas de quitarte la venda de los ojos antes de tiempo te ocurrirá una tremenda desgracia.
 Y esto diciendo, se marchó. El albañil esperó fielmente, contentándose con tentar entre sus manos las monedas de oro y con hacerlas sonar una con otra. En cuanto las campanas de la Catedral dieron el toque matinal se descubrió los ojos y se encontró en la ribera del Genil, desde donde se fue a su casa lo más presto que pudo, pasándolo alegremente con su familia por espacio de medio mes con las ganancias de las dos noches de trabajo, y volviendo después a quedar tan pobre como antes.
 Continuó trabajando poco y rezando mucho, y guardando los días de los Santos y festivos de año en año, mientras su familia, flaca, desharrapada y consumida de miseria, parecía una horda de gitanos. Hallábase cierta noche sentado en la puerta de su casucho cuando he aquí que se le acerca un rico viejo avariento, muy conocido por ser propietario de numerosas fincas y por sus mezquindades como arrendatario. El acaudalado propietario quedose mirando fijamente a nuestro alarife por un breve rato y, frunciendo el entrecejo, le dijo:
 -Me han asegurado, amigo, que te abruma la pobreza.
 -No hay por qué negarlo, señor, pues bien claro se trasluce.
 -Creo, entonces, que te convendrá hacerme un chapucillo, y que me trabajarás barato.
 -Más barato, mi amo, que cualquier albañil de Granada.
 -Pues eso es lo que yo deseo; poseo una casucha vieja que se está cayendo, y que más me cuesta que me renta, pues a cada momento tengo que repararla, y luego nadie quiere vivirla; por lo cual me propongo remendarla del modo más económico y lo meramente preciso para que no se venga abajo.
 Llevó, en efecto, al albañil a un caserón viejo y solitario que parecía iba a derrumbarse. Después de atravesar varios salones y habitaciones desiertas, entró nuestro albañil en un patio interior, donde vio una vieja fuente morisca, en cuyo sitio detúvose un momento, pues le vino a la memoria un como recuerdo vago del mismo.


 -Perdone usted, señor. ¿Quién habitó esta casa antiguamente?
 -¡Malos diablos se lo lleven! -contestó el propietario-. Un viejo y miserable clerizonte, que no se cuidaba de nadie más qué de sí mismo. Se decía que era inmensamente rico, y, no teniendo parientes, se creyó que dejaría toda su fortuna a la Iglesia. Murió de repente, y los curas y frailes vinieron en masa a tomar posesión de sus riquezas, pero no encontraron más que unos cuantos ducados en una bolsa de cuero. Desde su fallecimiento me ha cabido la suerte más mala del mundo, pues el viejo continúa habitando mi casa sin pagar renta, y no hay medio de aplicarle la ley a un difunto. La gente afirma que se oyen todas las noches sonidos de monedas en el cuarto donde dormía el viejo clérigo, como si estuviera contando su dinero, y, algunas veces, gemidos y lamentos por el patio. Sean verdad o mentira estas habladurías, lo cierto es que ha tomado mala fama mi casa, y que no hay nadie que quiera vivirla.
 -Entonces -dijo el albañil resueltamente- déjeme usted vivir en su casa hasta que se presente algún inquilino mejor, y yo me comprometo a repararla y a calmar al conturbado espíritu que la inquieta. Soy buen cristiano y pobre; y no me da miedo del mismo diablo en persona, aunque se me presentara en la forma de un saco relleno de oro.
 La oferta del honrado albañil fue aceptada alegremente; se trasladó con su familia a la casa y cumplió todos sus compromisos. Poco a poco la volvió a su antiguo estado, y no se oyó más de noche el sonido del oro en el cuarto del cura difunto; pero principió a oírse de día en el bolsillo del albañil vivo. En una palabra: que se enriqueció rápidamente, con gran admiración de todos sus vecinos, llegando a ser uno de los hombres más poderosos de Granada; que dio grandes sumas a la Iglesia, sin duda para tranquilizar su conciencia, y que nunca reveló a su hijo y heredero el secreto de la bóveda hasta que estuvo en su lecho de muerte.

La aventura del albañil (Cuentos de la Alhambra de Washington Irving )

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Hotel Reúma (1911)


Junto al Carmen del Granadillo, y bien visible desde el Paseo de los Tristes, se sitúa el llamado Hotel Reúma, que fue inaugurado el 20 de Mayo de 1910 con el nombre de Hotel Bosques de la Alhambra. Se hospedaban en el forasteros y también granadinos que buscaban sosiego y tranquilidad. Por su buena temperatura y su cercanía a la Alhambra, desde donde se podía subir en pocos minutos por la vecina cuesta de “Los Chinos” era un sitio ideal para hacer excursiones o caminar.
 El hotel tuvo que cerrar tras solo dos años después de su apertura, debido a que el propietario no tuvo en cuenta que la cercanía del río sería dañina para los huesos de sus alojados.
 Se le vino a llamar el de la "reuma", por la extraordinaria humedad del lugar, que recibe poco sol y justo en la ribera del río y también la "maleta", por su construcción.

lunes, 29 de octubre de 2012

Otras vistas de la Alhambra en blanco y negro (2010)


Esta foto está hecha desde un tejado del Albaicín.


La Alhambra desde la placeta de la Chumbera


Vista de la Alhambra desde el puente del camino de Ronda de la estación del tren.


sábado, 27 de octubre de 2012

La leyenda de La sala de los Abencerrajes

La matanza de los Abencerrajes (1870) Fortuny

 El nombre de Abencerrajes proviene del apellido de una familia de la nobleza de la época, que tenían sus viviendas en el interior de la Alhambra. Dice la leyenda que esta familia tenía como rival político a otra llamada Zenetes, los cuales decidieron acabar con sus oponentes mediante una conspiración... Así, inventaron una relación amorosa entre la sultana y uno de los Abencerrajes, para conseguir despertar los celos y la ira en el sultán... El sultán, cegado por la consternación, y en ocasión de una fiesta en la sala que lleva el nombre de la familia, hizo decapitar sobre su fuente a los 37 caballeros que llevaban el nombre de Abencerrajes.

Grabado coloreado del siglo XIX

Se cuenta que el color rojizo que aun hoy día se puede contemplar en la taza de la fuente, y en el canal que lleva su agua hasta la fuente del Patio de los Leones, se debe a las manchas de la sangre de los caballeros asesinados.

viernes, 19 de octubre de 2012

Lavadero de la Puerta del Sol (1909)


Uno de los antiguos lavaderos públicos que en la actualidad se mantienen en el barrio del Realejo, es el lavadero de la Puerta del Sol, enclavado en la placeta homónima desde la que se tiene una impresionante vista panorámica sobre los tejados de la ciudad.


 Su denominación procede de su cercanía al primitivo lugar que ocupó la Puerta del Sol árabe, según los vecinos data de época judía y permaneció en servicio hasta 1965, ya que su suministro era atendido por un cañero específico. Aparece como un templete cubierto por una armadura de madera a dos aguas reforzada por tirantes internos y protegida al exterior con tejas árabes, estructura que, realizada a imitación de las gráciles obras del siglo XVII, aparece sostenida por seis columnas dóricas procedentes de una ermita desamortizada que existió al Norte de la actual plaza. Estos soportes apoyan en otros tantos pedestales rectangulares, unos y otros realizados en piedra de Sierra Elvira, y todos ellos unidos mediante un poyo bajo de cantos rodados unidos con cemento, que delimita un suelo enlosado con barro cocido en forma de espina de pez en el que se incluyen unos canales de evacuación originales.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Estación de ferrocarril de Baza (1894 - 1984)


La estación de ferrocarril de Baza (1894) fué una de las más importantes y extensas de la provincia de Granada. La construcción del tramo Almendricos-Baza, con todo lo que ello implicaba, fue explotado por la compañía escocesa The Great Southern of Spain Railway, siendo el transporte de los minerales de hierro de las sierras de los Filabres y las Estancias el principal sostén económico de la compañía. En 1941 sus líneas pasarían a integrarse en RENFE, que cerró la línea entre Lorca y Guadix en 1984.


El ferrocarril Murcia-Granada que discurría por grandes ciudades como Lorca, Baza y Guadix, se inauguró bajo el reinado de Alfonso XII el 28 de marzo de 1885.


Desde 1984 no pasan trenes

lunes, 8 de octubre de 2012

Abadía del Sacromonte (1907)


En el año 1595 se hallaron, en el monte Valparaíso (actualmente el Sacromonte), las reliquias de los discípulos del Apóstol Santiago, así como unas placas de plomo escritas en árabe, que relataban el martirio de San Cecilio, San Tesifón y San Hisicio, conocidas como los libros plúmbeos, además de un horno y unas cenizas. La repercusión que tuvo este hallazgo fue enorme. El extraordinario fermento que siguió culminó con la elevación de numerosas cruces, sobre unas 1.200 levantadas por los gremios y artesanos, de las cuales hoy quedan sólo cuatro. Muchas de estas cruces fueron donadas a los franciscanos que, en el año 1633, realizaron en el camino que unía la ciudad al Sacromonte, un vía crucis que terminaba en una pequeña capilla dedicada al Santo Sepulcro. El lugar se convirtió en centro de peregrinación.


Libros Plúmbeos y planchas de plomo

sábado, 29 de septiembre de 2012

La leyenda del Pozo de los Deseos de la Alhambra (1431)


A principios del año 1.431, la reconquista de Granada parecía un hecho inaplazable. El Rey Don Juan II de Castilla, una vez culminada de forma victoriosa una larga guerra con el reino de Aragón, tres años antes, dispuso a sus inquietos y ansiosos nobles para tal fin. Don Álvaro de Luna, condestable y favorito del rey, ordenó atacar las posiciones árabes en la península, con algunos éxitos de consideración, como la batalla de Higueruela, y parecía que para los moros en España los días ya estaban contados.

 Por aquel entonces, el rey nazarí, Muhammad IX, gracias a la colaboración de los abencerrajes y de su líder, Yusuf Ibn Sarray, se había hecho con el control del reino de Granada, desterrado y muerto en ese mismo año su antecesor Yusuf III. Por ese motivo y por sus dotes de estadista, Ibn Sarray fue nombrado visir, y estaba al mando de las tropas que deberían de repeler las embestidas castellanas, aunque dado el potencial de aquel enemigo, sabía que no le quedaba demasiado tiempo.

 Pero en aquella época de guerras y enfrentamientos existía un lugar para el amor, sin fronteras, sin razas, sin religión, desafiando a la historia y a sus antepasados, a sabiendas de que el amor imposible era más fuerte que todo lo demás. Aunque, como todo idilio, tiene la angustia de lo inesperado y el miedo de su fin. Ismail Ibn Sarray, hijo del visir de Granada, estaba perdidamente enamorado de María de Luna y Pimentel, hija del condestable Don Álvaro de Luna, y ella le correspondía. Se veían a escondidas en el Castillo de Salobreña, una hermosa joya nazarí, y el tiempo se detenía cuando paseaban cogidos de la mano por los jardines del alcázar, entre sus fuentes y sus acequias, geranios, jazmines y azahares. Ismail, conocedor de la política del reino de Granada gracias a las conversaciones con su padre, tenía un pellizco en el corazón al saber que poco se podía hacer ante las pretensiones castellanas, y que pronto tendrían que dejar esta tierra y emigrar hacia el sur. Nada quiso decirle a María, pero la situación se tornaba difícil.


 Un día, María advirtió la terrible tristeza de Ismail, pues no la pudo ocultar por más tiempo, y este tuvo que contarle a María lo que sucedía. Si el reino de Castilla tomaba Granada, no volverían a verse jamás. Se miraron desolados, el nudo en las gargantas de ambos se podía sentir en el ambiente, no dijeron nada, ambos empezaron a llorar y entonces… entonces la tierra tembló, tembló de una forma descomunal. El 11 de Abril de 1.431 se produjo el terremoto de Atarfe, que destruyó esta villa por completo.
 A María se le ocurrió un plan, se lo contó a Ismail y ambos sonrieron. Se despidieron con la intención de volverse a ver en una semana. María hablo con su padre, el condestable de Castilla, pues sabía de las penurias económicas del rey después de tantas batallas contra Aragón y Granada, y de los sueldos y rentas que debía pagar a sus soldados y nobles. Le dijo que el rey nazarí de Granada estaba dispuesto a darle en secreto cinco mil monedas de oro a cambio de que no atacara su reino. Ismail habló a su vez con su padre el visir, con la propuesta de pagar aquel dinero por la paz con Castilla, pero que tendría que ser un secreto, pues nadie podía llegar a enterarse de aquel acuerdo.
 Una moneda de oro en cada higo, así se transportó el dinero a Toledo para entregárselo a Juan II, que quedó satisfecho con el acuerdo, con la complicidad de su favorito y condestable Don Álvaro, que mandó disolver las tropas y explicó a los nobles que había decidido terminar con la guerra de Granada porque aquel terrible terremoto de Atarfe le había dado malos presagios.


 Muhammad IX de Granada reunió a su corte para dar explicaciones de la pérdida de gran parte de su fortuna, pues los abencerrajes llevaban un estricto control del tesoro del reino. Explicó que había ordenado a su visir, Yusuf Ibn Sarray, que tirara las monedas a un pozo mágico que había en la Alhambra de Granada, que concedía un deseo a todo aquel que las arrojara, y que él, como Muhammad IX, había deseado que cesara la guerra con Castilla. Todos le tomaron por loco, pero la guerra cesó, y hasta el más escéptico tuvo que reconocer el acierto del Rey. María e Ismail se siguieron amando a escondidas en Salobreña durante aquel tiempo de paz, que duró hasta la muerte de ambos.
 El Rey de Granada nunca contó donde estaba ese pozo de los deseos en el castillo nazarí de la Alhambra, aunque se lo preguntaran varias veces. Por eso cuenta la leyenda que cuando veas el pozo de los deseos en la Alhambra debes tirar una moneda y pedir un deseo, pues si resulta ser el pozo mágico del rey de Granada Muhammad IX, el deseo se cumplirá''.

 Leyenda recogida en el Elogio al Excmo. Sr. D. Gaspar Núñez de Arce, de Juan Valera, publicada el Boletín del Ateneo de Madrid, por Carmen Valera, en el año 1892.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Antiguo estadio de los Cármenes (1934-1995)


El estadio de Los Cármenes se inauguró el día 23 de diciembre de 1934 con el partido de Segunda División Club Recreativo Granada-Malacitano. El partido terminó con el resultado de Club Recreativo Granada 2-Malacitano 1.


Las alineaciones fueron: Club Recreativo Granada: Tabales, Carreras, Luisón; Torquemada, Itarte, Basterrechea; Victorio, Gomar, Calderón, Mitge y Luque. Malacitano: Albarracín, Chales, Patricio, Tomasín, Crespo, Fernández y Latorre, Díaz, Moreno y Liz. El primer gol marcado en Los Cármenes llegó a los veinte minutos. Un centro de Victorio lo recoge Gomar que cede a Calderón, quien a la media vuelta tira fuerte y marca.


 El 21 de mayo de 1995 se jugó el último partido oficial del Granada CF en el antiguo estadio de Los Cármenes. Fue el último duelo de la campaña 1994/1995, que enfrentó al Granada con el Sevilla B y que terminó con empate a uno. El bastetano Roberto Valverde marcó el último gol del Granada. Los últimos del viejo Los Cármenes fueron; Carlos Gómez; Almeida, Platero, Santi, Guti, Paquito; Molina, Rai (Ángel), Ricardo; Valverde y Nando (Mel)».

viernes, 14 de septiembre de 2012

Alcázar Genil (1920)


El Alcázar Genil (Qasar al-Sayyid), tambien llamado Jardín de la Reina, es un edificio de origen musulmán, situado junto al río Genil, en la ciudad de Granada, ubicado en la misma explanada donde el rey Boabdil entregó las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492.



Es una almunia o finca de recreo y en él se llevaban a cabo grandes recepciones. Se construyó en época almohade, durante el reinado de Al-Muntasir en el siglo XIII, fuera del recinto amurallado de la Granada musulmana. Durante el reinado del monarca nazarí yusuf I, sufrió una primera remodelación. Fue residencia de los sultanes del Norte de África, y su última moradora, la madre de Boabdil, la princesa Aixa, quien lo abandonó tras la Toma de Granada. Posteriormente, pasó a manos privadas y, en los años cincuenta, los Duques de Gor lo vendieron al Estado, tras haber sido declarado, en 1922, Monumento Histórico Artístico.

viernes, 31 de agosto de 2012

Ferrocarril de vía estrecha Lachar Illora (1890)


El ferrocarril de Lachar a Illora, fue promovido por Julio Quesada y Piedrola, Duque de San Pedro de Galatino, Conde de Benalúa y Señor de Lachar, uno de los mayores terratenientes de la zona y empresario de muy diversas actividades, entre ellas como promotor de los Tranvías de Granada, y de las Azucarera de Lachar y otras en la Vega de Granada. Esta línea se concibió, en un proyecto de 1890, de vía estrecha, entre Lachar y la estación del ferrocarril de Illora-Lachar.
 Su única obra importante era un puente metálico sobre el río Genil, que unía los términos municipales de Lachar y Pinos Puente. Illora se encontraba en el PK 223 de la línea de vía ancha de Bobadilla a Granada. Ferrocarril de Lachar a Illora. La línea fue utilizada por el Rey Alfonso XIII amigo personal del Conde de Benalúa, en una visita a las azucareras de la Vega La azucarera remitía productos a través del puerto de Motril, transportados hasta aquel lugar mediante el cable de Tranvías eléctricos de Granada S.A. empresa en la que el Duque de San Pedro de Galatino ocupó un cargo de consejero. Con el tiempo el cultivo de caña de azúcar decayó y parte de los transportes se realizaron por otros medios.

sábado, 18 de agosto de 2012

La primera imagen de la Alhambra (1665)

FUENTE: Patronato de la Alhambra (Recursos de Investigación)

Grabado de la Alhambra de Louis Meurnier de 1665

Detalle de la Fuente

Se aprecia el mármol del Pátio, pero tambien se puede ver que la Fuente de los Leones tiene dos tazas.

lunes, 23 de julio de 2012

Calle Elvira ( 1909 )


la zanaqat Ilbira musulmana- fue la principal y más larga vía de la Granada islámica desde su configuración urbanística en el siglo XI. Se iniciaba en la puerta del mismo nombre, abierta en el sector septentrional del recinto amurallado de la medina, y alcanzaba a penetrar hasta el corazón de la misma, donde concluía junto al cauce descubierto del río Darro, si bien la presencia a su altura del Puente del Baño de la Corona le permitía comunicarse con los barrios situados en la margen izquierda del río. En su origen, se trataba de una calle con un perfil aún más irregular y estrecho que el actual, cuyo trazado quebrado venía condicionado por la orografía de la ladera occidental de la colina en que se asentaba la Alcazaba Qadima. Pese a ello, su ancho de calle era notablemente mayor que el de la trama urbana circundante, lo que, unido a su gran longitud y situación estratégica, la convirtieron desde el principio en una arteria vital para el desarrollo de los flujos de personas y mercancias en la ciudad y, en consecuencia, para el establecimiento a lo largo de ella de una intensa actividad comercial. A partir de la calle Elvira, se generaba una red intrincada de calles secundarias, que conectaban con otros puntos de la medina, y de adarves, que penetraban en el interior de las manzanas. Aunque la mayor parte de estos últimos desaparecieron durante las reformas urbanas emprendidas en Granada durante el siglo XIX, aún quedan algunos testimonios en el tramo central de la calle, caso de los callejones de Aguirre y Penitencia. Próxima a su terminación en el Darro, Elvira conectaba con el Zacatín, la otra gran arteria comercial de la medina, ya que hasta finales del siglo XIX, esta última calle tenía un desarrollo longitudinal mayor que el que presenta hoy día; hasta que la apertura de la Gran Vía de Colón supuso la mutilación de cerca de la mitad de su trazado.

sábado, 30 de junio de 2012

El Generalife ( 1850 )


Era la villa con jardines utilizada por los reyes musulmanes de Granada como lugar de descanso, situado en la ciudad de Granada, España. Fue concebida como villa rural, donde jardines ornamentales, huertos y arquitectura se integraban, en las cercanías de la Alhambra. El origen del nombre está discutido. Algunos abogan por Yannat al-Arif como Huerta del Arquitecto, o "Jardín del arquitecto" aunque pudo significar El más excelso jardín. Ese huerto real era común en las cortes hispano-árabes y es fruto de las reformas y añadidos que le aportaron los diferentes sultanes. Por sus elementos decorativos más antiguos, el palacio debió de construirse a finales del siglo XIII por el segundo sultán de la dinastía nazarí, Muhammad II (1273-1302). El Generalife está situado fuera de las murallas de la Alhambra, al este, en la ladera del Cerro del Sol. Fue finca de recreo de los sultanes nazaríes pero también utilizada para su explotación agrícola. En el período medieval tenía al menos cuatro huertas y la residencia es un palacio al que el visir Ibn al-Yayyab llamó la Casa Real de la Felicidad.
 Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984

jueves, 3 de mayo de 2012

Puerta de Fajalauza ( 1921 )

Altar montado en la Puerta Fajalauza en 1921

La puerta de Fajalauza es uno de los seis accesos que tuvo la muralla del Albaicín o cerca de Don Gonzálo, fue levantada a mediados del siglo XIV por el hayib Ridwan, ministro de Yusuf I, para la defensa del primitivo arrabal de los Halconeros o del Albaicín(Rabad al-Bayyazin).Constituye pues el acceso a la parte más elevada del Albaicín nazarí y cristiano comunicando en época cristiana dicho arrabal,con el de los Alfareros,situado a extramuros entre esta puerta y el convento de San Antonio y San Diego, actualmente desaparecido. En este lugar, desde 1517, existieron activos talleres de cerámica, uno de los cuales, ha permanecido activo hasta nuestros días, pasando así a denominarse la cerámica popular granadina como cerámica de Fajalauza. Posee gran importancia histórica ya que en ella se producieron acontecimietno históricos de gran calado.Fue en este lugar donde el rey Boabdil, último rey alhamar, entró secretamente al barrio del Albaicín en 1486 para arrebatar el trono a su tío el Zagal que estaba instalado en la Alhambra. También ya en el periodo cristiano la puerta constituyó en época de la Guerra de los Moriscos de Granada (1568-1570) uno de los puntos de encuentro previstos por los sublevados para el alzamiento del Albaicín.


 El aspecto original de la puerta no ha llegado hasta nuestros días ya que a lo largo del tiempo ha sufrido numerosas transformaciones. La primera de ellas se cree que fue realizada en la primera mitad del siglo XVII, cuando se colocó una capilla o tribuna dedicada a San Antonio que pretendía sacralizar bajo la advocación de un santo patrono una antigua puerta defensiva. En 1899 sufrió varios desperfectos debido al derribo de una casa que estaba adosada a ella, también en el siglo XIX sufrió transformaciones y en el siglo XX se produjeron varias restauraciones dejando finalmente el aspecto actual que presenta. Actualmente la puerta de Fajalauza está formada por una gran torre almenada, de planta un cuadrilátero irregular, en la que se abre un pasadizo , cubierto con bóveda de ladrillo apainada, aunque a simple vista ofrece el aspecto de bóveda apuntada, que se apoya en dos grandes bloques de argamasa de cal que lo flanquean. En el costado del pasadizo orientado a levante existe un arco de ladrillo de medio punto, hoy cegado, que permite acceder a la azotea ubicada sobre el pasadizo y comunicar la puerta con el lienzo de cerca que viene desde San Miguel Alto. El acceso actual a la torre y terraza se hace hoy día por el lado opuesto, a través de una casa particular.

jueves, 5 de abril de 2012

Hotel Alhambra Palace ( 1910 )


El 1 de enero de 1.910, S.M. El Rey D. Alfonso XIII inaugura el Hotel Alhambra Palace. Obra del Duque de San Pedro de Galatino, aristócrata, político, empresario, y sobre todo gran visionario de su época, hace realidad uno de sus mejores sueños. 18.000 turistas visitaban ya por entonces La Alhambra, y esta obra supone el complemento perfecto para el incipiente turismo romántico de la época.


 Enclavado en pleno recinto del romántico monumento y dominando la ciudad de Granada, conserva intacto el embrujo, la magia y la opulencia de su glorioso pasado. Hotel de Lujo y Casino de 1.910 a 1.936, Hospital de Sangre durante la Guerra Civil, y referente internacional del turismo de lujo desde 1.942.


 Ha sido además la principal embajada en Granada de grandes personalidades del mundo del arte, la cultura, la política y la nobleza del mundo entero, según queda reflejado en su Libro de Oro.

jueves, 22 de marzo de 2012

La Madraza Antiguo Ayuntamiento ( 1885 )


La Madraza fue la primera universidad de Granada, fundada por Yusuf I en 1349 con todo el esplendor nazarí de la época. Situada en el centro de Granada, en la calle Oficios, el nombre de Madraza le viene de la palabra árabe "medersa", que significa escuela o universidad coránica. Fernando II de Aragón cedió el edificio para Casa del Cabildo (Ayuntamiento) en 1500, después de que su biblioteca fuera quemada por Cisneros en la plaza Bib-Rambla, y desde entonces fue transformándose por completo hasta alcanzar su actual fisonomía barroca en 1722, demoliéndose los restos de la construcción árabe. Hasta 1841 estuvo aquí alojado el Ayuntamiento, se conoce también como Ayuntamiento viejo, y finalmente el Estado lo recuperó en 1943. Hoy es sede de la Real Academia de Bellas Artes.

domingo, 4 de marzo de 2012

Coliseo Olympia ( 1920 )


El cine Olympia ,fué inaugurado en 1920, en la joven Gran Vía.
Tenía el aspecto de un templo griego.



Interior del Coliseo Olympia de Granada